El post

En silencio te miro, entre historias y publicaciones te busco. Escribo tu nombre en el buscador y encuentro, a veces, cuatro o diez nuevas actualizaciones. Con un poco de melancolía, busco en cada una de ellas algún mensaje oculto, una frase que nos transporte al pasado y nos recuerde que alguna vez fuimos felices.

Desde que pusiste tu perfil en público, supe que era una señal del destino; sabía que intencionalmente lo habías puesto así para mí, una ventana a tu vida donde me mostrarías, poco a poco, con algunas historias y mensajes, el camino de regreso a ti.

Sigo descifrando tu último mensaje, donde me agradeces el tiempo compartido, las historias, los regalos y las atenciones que tuvimos juntos. Ese mensaje que, más que dejar claro los motivos de tu partida, dejó una herida abierta cuando me escribiste que fui el amor de tu vida. Fui... el recuerdo más bonito de tu adolescencia... Fui, y ya no soy. ¿En qué momento dejé de serlo? ¿en qué momento la intensidad de mi cariño disminuyó para ti? 
Es que es tan fácil decir que fui, dejarme dudando y pensando que fue lo que me faltó, en qué momento me equivoqué o no te hice sentir amada.

Aunque la razón más simple es que tú dejaste de quererme. La razón siempre la supe, pero la ignoré; la razón tenía ojos y cara, lo supe, me dolió. Me dolió ver que lo mirabas como alguna vez me miraste a mí, me dolió saber que ahora dudabas de nuestra relación, ahora veías defectos donde alguna vez te sentiste segura.

Te marchaste en busca de algo que yo no tenía, te alejaste de mí, y cuando te cansabas de buscar, volvías a tu lugar seguro. Y no te culpo; la culpa fue mía. Te idealicé, hice una historia contigo en mi cabeza; eras menos humana y más perfecta. La culpa fue mía por ceder a tu mirada, por seguir construyendo barquitos de papel que poco a poco se hundían.

La culpa fue mía, porque aunque escribí todas las cosas que odiaba de ti, al final arranqué la hoja y me la tragué. Se hizo un nudo en mi garganta, y dejé que me lastimaran más de lo que debieron.

Ahora solo miro historias y posts, buscando respuestas. Mi necia necedad de inventar historias donde no las hay, pero sé que de vez en cuando navegas en mi perfil y que ves mis historias también. Quizá, si fui el amor de tu adolescencia, quizá si fue cierto que tuvimos una historia, y lo sé porque a veces dejo mensajes secretos para ti y los has encontrado. Aunque sé que estamos mejor así, contando cada quien su historia y llorando sus guerras perdidas. Ahora solo somos dos países tratando de reconstruir sus ruinas después de haber terminado una guerra.

Comments

Popular Posts