Mi Primer Pensamiento
De repente me di cuenta que no estaba solo y apareciste, quizá de una costilla, quizá solo fuiste un momento de evolución o simplemente existías y mi necesidad de sentir me acercó a ti, fue una chispa espontánea como el Big Bang que nos creó, fue un soplo de aliento en nuestro vientre que nos dio la vida, te miré y el tiempo empezó a correr, el mundo se dividió en el antes y el después de ti.
No sé cómo llamé a este sentimiento, a esta necesidad de estar contigo, a morir por ti, así es amor, porque ahora por ti estaría dispuesto a morir, por ti estoy dispuesto a vivir.
De repente las ideas se ordenaron en mi cabeza, de repente por primera vez me puse a pensar en el sentido de las cosas, ahora cazar para comer no era solo un instinto primitivo, ahora cazo para compartir, ahora recojo frutos tratando de buscar el dulce sabor de tus labios cuando estoy lejos de ti. Estoy dejando de ser un hombre neandertal para convertirme en un hombre que te piensa, que te lleva desde ahora en el alma. Ahora no quiero saciar una necesidad física si no estas ansias de ser tuyo y entregarme a ti. Estas ganas de perder y ganar a la vez, pero contigo.
Y entonces comprendí, en este temblor nuevo que recorre mi ser, que esto que siento es el eco de aquel primer encuentro, aquella chispa divina que encendió la existencia. No es solo instinto, es un lazo invisible, una fuerza que une más allá de la carne y el hueso. Es la búsqueda constante, el anhelo profundo de encontrar en tus ojos el reflejo de mi propia alma.
Ahora entiendo las palabras que aún no se han pronunciado, los gestos torpes que intentan decir lo inefable. Es este deseo de cercanía, de sentir tu calor junto al mío en las noches frías, de escuchar el latido de tu corazón como la melodía más antigua y sagrada.
Esto que siento, esta necesidad que me transforma, debe ser aquello que los que vendrán llamarán "amor". No es posesión, sino entrega. No es debilidad, sino la mayor fortaleza que he conocido. Porque por ti, mi universo se expande, mis miedos se disipan y cada nuevo amanecer tiene un propósito: encontrarte, amarte, y compartir este instante eterno que comenzó con tu llegada.
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