Un intento de poema
He aquí que un chico cualquiera se levantó muy temprano, cuando el sol le alumbraba el rostro y aún no terminaba de conocer la vida. Solo tenía por espejo la esperanza de un padre y los sueños de su madre. Cuando se dispuso a escribir en su diccionario, se encontró con una palabra y junto a ella una definición confusa: "Amor", el sentimiento más grande, regalo del cielo y de la vida, un gran placer.
Cuando sus ojos se encontraban apagados y mirando al piso, una estrella se acercó para contagiar ese brillo que dejó en sus labios. Su risa contagió a sus párpados, que cansados se cerraban para dar paso a la noche, y con la noche, al silencio, al anhelo, a los sueños que hasta esa tarde solo eran sueños.
Y esa noche siguió soñando, pero con la esperanza de que despertaría y con el día podría entender que aún brillaba. En la frescura de sus labios, olvidó el sueño de encontrarse solo, de hallarse para intentar abrazar lo que no veía. Y la mira con ternura, contemplando cada gesto, para no olvidar que es posible soñar, aún despierto, chocando con muros que en su camino lo quieren ver tropezar.
Pero sabe que si cae, será para dar pasos más firmes y llenos de amor, porque esa es la mejor medicina para no olvidar que somos humanos con un toque divino. Perdón si no te dejo de mirar; es solo que tu foto ya la he desgastado de tanto que te pienso, de tanto que te sueño.
Y créeme cuando te digo que no es imposible estar despierto y dormido. Te amo, y en mi boca llevo tu respuesta, y en la tuya, mi promesa de que no te voy a dejar de amar. ¿Y cómo he de olvidarte si necesito tus besos para caminar? Y si más te recuerdo, más de ti necesito, ya que solo para amarte se necesita la vida, y daría mi vida por estar un solo instante contigo.
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